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Entretenido, imaginativo y reivindicativo… Entretenido por la sencillez del impecable estilo de la autora, imaginativo por explorar y componer un mundo idílico paralelo, reivindicativo si somos conscientes de las devastadoras consecuencias de las nuevas tecnologías.

La editorial Brief, en su Colección Roja aporta un nuevo título en el amplio catálogo de la literatura fantástica: La nube negra, de María Cristina Salas; una novela juvenil a la que acompaña una guía de lectura con la que el profesorado podrá trabajar en profundidad las claves esenciales de la obra.

La pasión que los libros ejercen sobre Jal hace que deje atrás su pueblo natural y una extensa tradición familiar dedicada al calzado. Los ciento sesenta y ocho kilómetros que le separan de París, los acomete con toda la ilusión que merece su nuevo proyecto: ser propietario de una tienda de libros y convertirse en editor. Un día, recibe un ejemplar anónimo cuya lectura pronto le cautiva y decide cambiarle el título, así como incorporar el nombre de un autor. Este libro mágico se convertirá en una de las claves de la historia, cuando el protagonista fallezca, afligido por el dominio que las nuevas tecnologías ejercen sobre la población, haciéndole muy difícil vender sus libros. Pero una marioneta de papel que durante mucho tiempo ha estado en el interior del libro se reencarna en una joven que luchará por mantener viva la memoria del tiempo, enfrentándonos a un ambicioso reto: conseguir que la gente se olvide de los dispositivos electrónicos y que vuelva a la lectura tradicional. En este proyecto no estará sola, pues se valdrá de las cualidades de otros personajes entrañables para finalmente conseguir su fin.

En esta reescritura del cuento de hadas, Cristina Salas introduce elementos modernos lo que hace que en dicho mestizaje se aleje del todo la pura idealización.

A lo largo de la novela están representados estereotipos como el de la joven que encarna la juventud y la belleza, el anciano que simboliza la experiencia frente a una colectividad que se orienta únicamente por el carácter práctico de todo artefacto. Este maniqueísmo se nos aparece claramente figurado, además, en los espacios: el estrés e impersonalidad que supone vivir en una ciudad cosmopolita como París frente al paisaje ideal e idealizado donde residen los duendes.

Uno de los gran méritos de Cristina Salas es la de incorporar a un relato mítico y de ficción como es el de los cuentos de hadas un relato menos ficcional como es el de la manipulación y abstracción que sobre el género humano provocan las nuevas tecnologías cuando estas son mal utilizadas. La conjunción de estos dos mundos explica la estructura de la composición de la novela. Un relato este en el que cualquier lector se sorprenderá pues tal y como comienza la obra no se puede esperar que el desencadenante de la acción de los actantes sea precisamente un elemento cotidiano a todo narratario le implica y le afecta.

La inclusión de seres maravillosos y espacios edénicos (incluidos las entrañas de la Tierra), la superación de complejos desafíos, la colaboración entre figuras del bosque, la ensoñación, el estímulo de lo inesperado resultan ingredientes suficientemente atractivos para que el lector se asome a esta propuesta que nos hará pensar sobre la automatización a la que nos conducen las grandes ciudades.

José Luis Abraham López: «La nube negra, la impersonalidad de la ciudad frente al paisaje ideal e idealizado de lo mágico»